Existe una idea en este mundo tecnológico que se ha difundido mucho: si no estás en internet no existes. No es del todo cierto, pero tiene bastante de realidad. La presencia en una herramienta tan poderosa y omnipresente como internet es fundamental para que el negocio se conozca y la empresa pueda llegar hasta todos los clientes potenciales. Una página web es algo muy útil y que se ha de tener en cuenta para avanzar como negocio.

Pero tener una página web no es solo tener un dominio propio, crear una página web y dejarla suelta en la jungla en que se ha convertido la red de redes. Esto es posible que funcionara hace unos años, cuando no había demasiado tráfico en internet y se trataba simplemente de estar. Hoy, es importante que una web tenga tráfico, que reciba muchas visitas y que capte la atención de los clientes potenciales. La competencia es muy grande en todos los sectores y es difícil destacar sobre otros competidores.

Los buscadores son los principales aliados para que la web llegue hasta donde se pretende, a los monitores de las personas interesadas en los productos y servicios que se buscan. Pero para ello, la página web ha de estar viva. Esto no significa otra cosa más que se le ha de dotar de contenido nuevo cada poco tiempo, con cosas interesantes para atraer la atención y que sean los propios clientes y usuarios los que recomienden al resto la visita a la web.

Un buen contenido provoca que se fijen en ella, que se compartan esos contenidos y que los buscadores tengan en cuenta su existencia. Un buen diseño realizado con imágenes, textos adecuados y la información justa puede ayudar a que sea una web visitada y apreciada por los usuarios.

Confiar en un equipo profesional que se encargue de dar esa vida a la página web de la empresa es una buena inversión para que esté presente en las páginas de resultados de Google y el resto de buscadores y se convierta en un lugar de visita obligada de los usuarios que busquen el producto o servicio que se ofrece.

Imagen | Salvatore Vuono- Freedigitalimages