Hasta hace bien poco, y tras la aparición de los nuevos sistemas operativos que se aplicaban a los recién aparecidos dispositivos móviles inteligentes y la desaparición de alguno de ellos, solo quedaron dos en activo. Estos son iOs, que es el que hace funcionar los dispositivos de Apple y el sistema Android, desarrollado por Google para los distintos dispositivos, para que fueran todos compatibles entre sí.

En esta batalla entre los dos sistemas predominantes se ha incorporado un nuevo jugador, que parece que irá creciendo poco a poco, si bien no a ocupar el mismo espacio que sus dos competidores directos, sí a tener un cierto espacio en el mercado.

Esto va a hacer que los desarrolladores necesiten fijarse también en este sistema operativo para crear y adaptar las distintas aplicaciones a este nuevo jugador. Por ahora, se creaban aplicaciones para funcionar en dispositivos iOs y Android, pero la llegada del Windows 8.1 ha permitido que se incluyan aplicaciones en el sistema operativo de los ordenadores.

Estas han ido sustituyendo, poco a poco, a las páginas web que ofrecen esos servicios. Han pasado a convertirse en aplicaciones y esto ha revolucionado la utilización de Windows como receptor de estas apps. Ahora, con la llegada de móviles y tablets que utilizan como motor virtual el Windows 8.1 y ahora, la última versión, el Windows 10.

Ahora, hay que pensar también en Windows a la hora de crear una aplicación que funcione en este sistema operativo ya que pronto habrán muchos móviles que lo utilicen. Algo que hoy todavía puede parecer lejano, pues tanto Android como iOs son los más fuertes del mercado, pero que acabará pasando, por la rapidez y fuerza con que se está lanzando esta última versión de Windows. Sabemos que lo veremos pronto, así que hay que estar preparado para ofrecer a sus usuarios la posiblidad de disfrutar también de la aplicación que hemos desarrollado.